lunes, 26 de abril de 2010

Etapa 3. Sábado, 24 de abril. La plaza de toros más antigua de España



La Sra. María, del Hogar del Pensionista nos pone de desayunar porras, tostadas, mantequilla, mermelada, aceite y manteca "colorá". Dice el Sr. Paniagua que al desayuno solo le faltaba un "Almax" para ser completo.

Primera prueba que nos manda el Santo... , sin tener en cuenta el  olor de "eau du gorrino" que nos acompaña a la salida del pueblo, un riachuelo imposible de pasar con la bici, salvo remangándose y metiéndonos en el fango más de medio metro.



 Menos mal que viene un peregrino catalán y hacemos una especie de "cordada" y las pasamos entre los tres, en vilo. Empezamos bien, de barro hasta las trancas.

Según nos calzamos de nuevo y recorremos mil metros, más de lo mismo, salvo que este era menos profundo y no hay que pasar las bicis en volandas.





Gracias a estos momentos nescafé, se me han incrustado unas piedrecillas en el pie y tengo dos boquetes con los que camino tan ricamente. Aparte de las veces que me he atizado con el pedal en la pierna derecha que parece el mapa de Madagascar.

En el primer pueblo, "Puebla de Sancho Pérez" nos vamos a sellar y nos encontramos un sorpresón. Un albergue de 5 estrellas, de la Junta de Extremadura, con la plaza de toros más antigua de España (año 1300 aprox.) y con la Hermita (con "h"), porque es "Castuo" (lengua extremeña), de Ntra. Sra. de Belén. 





El chaval que lo regenta, José Luis, nos enseña la plaza, la parte alta de la iglesia, el albergue..., nos da el teléfono del de Torremejía, que acaban de abrir hace 10 días.... muy atento y amable.





Llegamos a Zafra, vemos la Plaza Grande, la Chica y dos bodas. Como no íbamos de etiqueta, no parecía posible quedarnos a comer ni siquiera de parte de la novia, así que nos vamos a Los Santos de Maimona en donde el Sr. Paniagua tiene que encargar un gato hidráulico para cerrar el bocata de cuatro pisos de calamares que le han puesto.





En Villafranca de los Barros no encontramos a nadie para sellarnos, pero a cambio un chaval se ofrece a llenarnos los tanques de agua en su casa. Todo un detalle porque hace un calor mortal.

Salimos hacia Torremejía, reservamos el albergue por teléfono y se nos hace eterno el recorrido porque aunque es rápido, es un poco soso. Cuando estamos más agotados, llegamos a un punto en el que por delante, un río impracticable, y por otro 4 metros de desnivel terrero de la vía del tren, con una pendiente del 80%.

Llega un chaval del mismo Bilbao, agarra la bici como si fuera un botijo y se sube el terraplén con un par. Nosotros que no somos de Bilbao, ni siquiera del norte de nuestro pueblo, empujamos entre los dos para salvar el desnivel de subida y luego el de bajada.

Llegamos a Torremejía y nos vamos al Palacio de los Lastra, albergue tan nuevo que no tenía instalada ni la lavadora. Eso sí, instalaciones de lujo y una habitación inmensa para nosotros solos.




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Luisitooo... veo que aunque pasas -vamos a llamarle- "ratillos difíciles", no pierdes el sentido del humor! Le he leído por tfno. a mamá las cosas que dices y se parte de risa! Bueno, no cuando cuentas penurias y calamidades... con eso no. Besitos, y que el Santo os conserve el buen rollo (a vosotros y a los que te escriben comentarios... no sé quien es peterchampion, pero qué puntazo!). Isabel

PEAZODECOCK dijo...

En el Cuartel de la Guardia Civil os sellan la cartilla de viaje sin problemas... no los olvidéis, que siempre están dispuestos a ayudar...

curibyte dijo...

Oye Luis no has vuelto a hablar del catalán ese que os encontrásteis...que pasó con él..

No te dejarías llevar por tus instintos...porque en esos ríos fangosos y profundos..que pasó Luis confiesa...

Buenos seguro..que te enseño un poco de catalán en la intimidad...del albergue